“Truly this man was the Son of God!”

On this Palm Sunday, the Lord enters the city that welcomes him with the shouts of joy and hailing him with Hosanas in the highest. They laid down their cloaks to give him a royal welcome into Jerusalem. Later we hear how the same crowd shouting, “crucify him…crucify him.” Mark 15:13-14.

Palm Sunday introduces us to the final Lenten period. The apex of the story of salvation summarized in the Holy Week which comes to us as a celebration that reminds us of the core mission that Jesus received from the Father. The mission that God the Father sent him to accomplish. The centurion uttered the words that affirmed the very nature and mission of Jesus. Jesus, God made man, whose love beyond anything else is to win us back to God himself. In his words, Jesus asserts, “this is the will of Him who sent Me, that I shall lose none of those He has given Me” John 6:39.

Palm Sunday sets us to begin the Holy Week that celebrates the solemnities of the passion,death, and resurrection of our Lord Jesus Christ. These successive events ask us to solemnly see the work of salvation as a gift that supersedes any other as a salvific act that manifests God’s love to humanity. It is an act that Christ accomplished with deep love and humility. An act of victory over violence and evil, victory over sin and death. An act that manifests an indisputable truth that, truly Jesus is the Son of God.

Let us embark on this solemn Holy Week with prayer and spirit of appreciation, recognizing God’s great love for us.

May you have a very blessed and grace-filled Holy Week,

In Christ,

Fr. Mahonge


“¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!”

En este Domingo de Ramos, el Señor entra en la ciudad que lo recibe con los gritos de alegría y lo saluda con Hosanas en las alturas. Dejaron sus mantos para darle una bienvenida real en Jerusalén. Más tarde escuchamos cómo la misma multitud grita: “crucifícalo … crucifícalo”.
Marcos 15: 13-14.

El Domingo de Ramos nos presenta el último período de Cuaresma. La cúspide de la historia de la salvación resumida en la Semana Santa que nos llega como una celebración que nos recuerda la misión central que Jesús recibió del Padre. La
misión que Dios Padre le envió a cumplir. El centurión pronunció las palabras que afirmaban la naturaleza y misión misma de Jesús. Jesús, Dios hecho hombre, cuyo amor, más allá de cualquier otra cosa, es devolvernos a Dios mismo. En sus palabras, Jesús afirma, “esta es la voluntad del que me envió, que no perderé a ninguno de los que me ha dado” Juan 6:39.

El Domingo de Ramos nos prepara para comenzar la Semana Santa que celebra las solemnidades de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Estos sucesivos acontecimientos nos piden que veamos solemnemente la obra de la salvación como un don que reemplaza a cualquier otro como un acto salvífico que manifiesta el amor de Dios a la humanidad. Es un acto que Cristo
realizó con profundo amor y humildad. Un acto de victoria sobre la violencia y el mal, victoria sobre el pecado y la muerte. Un acto que manifiesta una verdad indiscutible de que, verdaderamente, Jesús es el Hijo de Dios.

Emprendamos esta solemne Semana Santa con oración y espíritu de agradecimiento,
reconociendo el gran amor de Dios por nosotros.

Que tengas una Semana Santa muy bendecida y llena de gracia,

En Cristo,

P. Mahonge