Statement by Cardinal Cupich released on the attack on democracy at the U.S. Capitol 

Jan. 6, 2021

What has been unfolding at the Capitol today should shock the conscience of any patriotic American and any faithful Catholic. The eyes of the world look on in horror as we suffer this national disgrace. For many months we have witnessed the deliberate erosion of the norms of our system of government. Peaceful protest is a sacred right. It has been an essential component of much social progress over the course of human history.

But violence is its opposite. Violence in the service of a falsehood is worse. Please join me in praying for the woman who was shot during the rioting, and who has died, and for law enforcement who protect us against mob rule.

We pray for peace at this bracing moment in U.S. history, a history that has been marked by one of democracy’s greatest virtues—the peaceful and orderly transition of power. May our elected officials heed the counsel of their better angels to stand up for the Constitution they swore to defend, to speak the truth, and to recognize threats to democracy, no matter their source.

May God’s love suffuse our political life together, reminding all Americans that politics is the peaceful resolution of conflicting points of view. This is our tradition as a democratic nation—and we undermine it at our own peril.


Comunicado del cardenal Cupich sobre el ataque a la democracia en el Capitolio de Estados Unidos

6 de enero de 2021

Lo que se ha estado desarrollando en el Capitolio hoy debería conmocionar la conciencia de cualquier

estadounidense patriota y católico fiel. Los ojos del mundo miran con horror mientras sufrimos esta

desgracia nacional. Durante muchos meses hemos sido testigos de la erosión deliberada de las normas de nuestro sistema de gobierno. La protesta pacífica es un derecho sagrado. Ha sido un componente esencial de gran parte del progreso social a lo largo de la historia de la humanidad.

Pero la violencia es lo contrario. La violencia al servicio de una falsedad es peor. Únase a mí para orar por la mujer que recibió un disparo durante los disturbios y que murió, y por las fuerzas del orden que nos protegen contra el gobierno de la mafia.

Oramos por la paz en este momento vigorizante de la historia de Estados Unidos, una historia que ha estado marcada por una de las mayores virtudes de la democracia: la transición pacífica y ordenada del poder. Que nuestros funcionarios electos escuchen el consejo de sus mejores ángeles de defender la Constitución que juraron defender, decir la verdad y reconocer las amenazas a la democracia, sin importar su origen.

Que el amor de Dios impregne nuestra vida política juntos, recordando a todos los estadounidenses que la política es la resolución pacífica de puntos de vista en conflicto. Esta es nuestra tradición como nación democrática, y la socavamos bajo nuestro propio riesgo.